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www.HumaGro.com Microorganismos: el motor viviente del suelo (Continuación de la página 1) 2 Biofertilización: fijación del nitrógeno El nitrógeno es conocido como uno de los nutrientes más importantes para el crecimiento de las plantas. Tomemos el ejemplo sencillo de la soja. Hace tiempo que los agricultores saben que alternar la soja (y otras legumbres como la alfalfa) con cultivos herbáceos (maíz, trigo) es muy beneficioso para estos últimos ya que la plantación de legumbres provoca un aumento del nitrógeno esencial en el suelo que dichos cultivos no pueden producir. En realidad, no son las legumbres las que producen el nitrógeno, sino que los nódulos de sus raíces brindan un lugar propicio para la bacteria simbiótica Rhizobium fijadora de nitrógeno. Sin embargo, esta relación no es sencilla. El proceso en cuestión es una colaboración interactiva fascinante entre plantas y bacterias. Cuando las leguminosas presentan bajo contenido de nitrógeno, liberan una sustancia llamada flavonoides (un quimioatractante) en el suelo a través de sus raíces. Los flavonoides estimulan a las bacterias para que liberen un químico que favorece la formación de nódulos en las plan- tas. Cuando los nódulos comienzan a formarse, los rizobios utilizan un canal de infección para penetrar las paredes celulares, lo que a su vez desencadena la formación rápida de células en la zona del nódulo. Una vez que las bacterias se acumulan en el nódulo, la planta les proporciona los nutrientes y la energía que necesitan (en forma de hidratos de carbono), mientras que las bacterias absorben el dinitrógeno (N2) del aire y lo convierten en amoníaco que puede ser utilizado por la planta (la misma forma se encuentra en los fertilizantes de sulfato de amonio y de nitrato de amonio). Este proceso se denomina fijación biológica del nitrógeno. La fijación del nitrógeno que llevan a cabo las legumbres puede variar entre 25 y 75 libras de nitrógeno por acre por año en un ecosistema natural, y hasta entre 250 y 500 libras por acre en un sistema de cultivos. El mecanismo principal para la liberación de nitrógeno desde los nódulos de las legum- bres al suelo se realiza a través de la descomposición de la materia vegetal de la legumbre muerta. Los otros microbios del suelo desempeñan un papel importante ayudando a que ocurra la descomposición. Entre las condiciones que favorecen este proceso complicado pero esen- cial podemos mencionar suelos con pH equilibrado y diversos compues- tos de carbono y nitrógeno para que las bacterias se puedan alimentar. Las condiciones desfavorables incluyen acidez del suelo, altas concen- traciones de aluminio y manganeso, bajo contenido de calcio, fósforo y molibdeno, temperaturas extremas y condiciones físicas deficientes del suelo que restringen la irrigación y la aireación. Mantener la exposición adecuada de las hojas de las leguminosas a la luz del sol también es un componente fundamental del proceso. Esta relación simbiótica y compleja aporta a las plantas la fuente de nitrógeno que necesitan, mientras que las bacterias se favorecen gracias a un entorno "casa inteligente" protegido en el que pueden llevar a cabo su actividad de producción de nitrógeno. Producción de fósforo y red subterránea Los microbios también desempeñan un papel fundamental en la gener- ación de fósforo (P) para las plantas. Algunos solo lo hacen promoviendo el crecimiento radicular. También hay bacterias y hongos (micorrizas, que se encuentran en aproximadamente el 90 % de todas las plantas) que generan P a través de la mineralización y solubilización de P orgánico y fijo. Sin embargo, las más fascinantes son las amplias redes de micorrizas que se sabe que conectan a las plantas individuales para facilitar la transferen- cia de agua, carbono, nutrientes, compuestos de defensa y aleloquímicos (químicos tóxicos producidos por las plantas para defenderse contra herbívoros o plantas competidoras) de una planta a otra. Dichas redes pueden dar lugar a tasas de crecimiento más elevadas a la superviven- cia de plantones y a mayor disponibilidad de inóculos para infecciones. Un estudio reciente sugiere que dichas redes pueden ser canales para señalización entre las plantas, ya que afectan la defensa frente a insectos herbívoros y hongos necrotróficos foliares. 2 Crecimiento del agribioma Como podemos observar, hay un diálogo constante, un ida y vuelta, entre las plantas y los microbios en sus rizosferas. Los productores deben estar al tanto de esta importante relación simbiótica y asegurarse de que le proporcionan los mismos cuidados tanto a lo que se ve (las plantas) como a lo que no se ve (los microbios). Las plantas y los microbios se necesitan mutuamente. Ignorar a uno puede ser perjudicial para el otro. La revista Modern Farmer exagera un poco en el título de su artículo del año 2014: "Los verdaderos agricul- tores producen suelo, no cultivos". 3 En la Parte 1 de este artículo, analizamos la importancia de proteger a los microorganismos beneficiosos a través de enfoques equilibrados respecto a control de plagas, mantenimiento del drenaje adecuado del suelo y de la menor cantidad de sales posible, implementación de prácticas que acumulen materiales orgánicos del suelo, rotación de cultivos diseñada de modo tal de aportar al suelo materia orgánica diversificada y provisión de cubiertas de suelo para reducir su exposición a la luz del sol. Además, es importante comprender que el mayor factor individual que limita el crecimiento de microbios sanos, luego de una hidratación adecuada, es la disponibilidad de fuentes de carbono orgánico. La mayoría de los microorganismos necesitan carbono para desarrollar sus cuerpos y oxidarse para obtener energía. Al planificar la nutrición de sus cultivos, asegúrese de planificar también la nutrición basada en carbono que necesitan los microbios beneficiosos que se encuentran en las rizosferas de sus cultivos. Es importante satisfacer las necesidades nutricionales de los microbios del suelo a fin de lograr fertilidad del suelo y un rendimiento óptimo de los cultivos. Pregúntele a su representante de ventas de Huma Gro® cómo podemos ayudarlo. En la parte 3 de esta serie, analizaremos la fitoestimulación y el control bi- ológico en mayor detalle. Referencias 1. Conniff R. Los microbios ayudan a producir mejores cultivos, Scientific Ameri- can, 1 de septiembre de 2013. Disponible en http://www.scientificamerican. com/article/microbes-help-grow-better-crops/ 2. Johnson D, Gilbert L. (2015). Señalización entre plantas mediante redes hifales. Revista New Phytologist, 205(4):1488–53. Disponible en http://onlinelibrary.wi- ley.com/doi/10.1111/nph.13115/pdf 3. Barth, Brian. Los microbios alimentarán el mundo, o Por qué los verdaderos agricultores producen suelo, no cultivos. Revista Modern Farmer, 22 de abril de 2014. Disponible en http://modernfarmer.com/2014/04/microbes-will-feed- world-real-farmers-grow-soil-crops/

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